lunes, 19 de abril de 2010

JOHN HAIG (1949) CARTA ANTES DE SER AHORCADO

DE EL DUEÑO DEL BLOG:
NO ES MI AFÁN, PROMOVER A LOS ASESINOS SERIALES , PERO ESTA CARTA ME PARECE DE LO MAS INTERESANTE, CHÉQUENLA.


MAÑANA SERÉ AHORCADO, PASARE, POR PRIMERA Y ULTIMA VEZ POR ESA PUERTA DE MI CELDA QUE NUNCA HE VISTO ABRIRSE. HAY DOS EN ELLA. LA OTRA SIRVE A LOS GUARDIANES CUANDO VIENEN A VISITARME. PERO SE QUE POR LA SEGUNDA PUERTA, ESA SIEMPRE CERRADA, ES ARRASTRADO EL HOMBRE DESTINADO A LA EJECUCIÓN. EN VERDAD, ES EL UMBRAL DEL MAS ALLÁ.
ATRAVESARE ESE UMBRAL SIN MIEDO NI REMORDIMIENTO. LOS HOMBRES ME HAN CONDENADO PORQUE ME TEMÍAN. AMENAZABA SU MISERABLE SOCIEDAD. SU ORDEN CONSTITUIDO. PERO ESTOY MUY POR ENCIMA, PARTICIPO DE UNA VIDA SUPERIOR, Y TODO ESO QUE HE HECHO, LO QUE ELLOS LLAMAN "DELITOS", LO HE REALIZADO PORQUE GUIABA UNA FUERZA DIVINA. HE AQUÍ POR QUE ME ES COMPLETAMENTE INDIFERENTE QUE SE ME TRATE DE MALVADO O LOCO. DE IGUAL MODO ME ES INDIFERENTE QUE COMADRES TONTAS SOLICITEN VERME. EN EFECTO, PARECE, AL MENOS POR LO QUE ME HA DICHO UN GUARDIÁN, QUE LLEGAN A LA PRISIÓN MUCHAS CARTAS DIRIGIDAS A MI DE PARTE DE ESE FRÍVOLO SEXO. ME PREGUNTO SI EXISTE ALGUIEN SOBRE LA TIERRA CAPAZ DE COMPRENDERME. A DECIR VERDAD, ALGUNAS VECES ME CUESTA A MI MISMO, Y AHORA, MIENTRAS REFIERO MI EXPERIENCIA, DESESPERO DE ENCONTRAR NI SIQUIERA UN SOLO LECTOR QUE ESTE A MI ALTURA.
LA PRIMERA PERSONA QUE MATE FUE WILLIAM DONALD MCSWAN. A CONTINUACIÓN MATE A SU PADRE Y A SU MADRE. LA MANERA COMO CONOCÍ A SWAN NO TIENE EN SI NADA DE MISTERIOSA. EL ERA PROPIETARIO DE UNA SALA DE JUEGO EN TOOTING, EN LOS ALREDEDORES DE LONDRES.
UNA TARDE DE OTOÑO DE 1944 ENCONTRÉ A SWAN EN UN CAFÉ DE KENSTINGTON. ESTABA PREOCUPADO. TEMÍA QUE LO LLAMARAN A LAS ARMAS, Y ME CONFIÓ SU INTENCIÓN DE ESCONDERSE PARA EVITAR LA CONSCRIPCIÓN MILITAR. DESDE AQUELLA VEZ LO VOLVÍ A VER CON FRECUENCIA. ME LLEVO, ADEMÁS, A CASA DE LOS SUYOS. UNA NOCHE, LE PROPUSE VISITAR MI DEPARTAMENTO Y, EN EL SÓTANO, MI LABORATORIO, EN GLOUCESTER ROASD NUMERO 79. EL JOVEN SWAN ACCEDIÓ. ENTRO JUNTO CONMIGO Y...

No puedo referir lo que hice entonces sin contar previamente algunos hechos que se remontan a mi infancia. Es necesario que hable de los sueños que tenía en aquel tiempo. El primer sueño del cual me acuerdo con precisión se remonta a la época en que formaba parte del coro de la catedral de Wakefield. De noche, en la cama, cerraba los ojos y volvía a ver el Cristo torturado sobre la cruz. Miraba el crucifijo en la iglesia, y a veces veía la cabeza coronada de espinas, a veces el cuerpo entero de Cristo, de cuyas heridas brotaba copiosamente la sangre. Me sentía horrorizado.

En otro sueño construía una inmensa escalera telescópica, por medio de la cuál llegaba a la Luna. Desde allí miraba la Tierra a mis pies, no más grande que una pelota. ¿Qué significado tenía este sueño? Pensaba que quería decir que haría en mi vida alguna cosa grande, que sería el mejor de todos.

La mayor parte de las veces la sangre era el asunto de mis sueños. Estos sueños tenían un papel fascinante y terrible en mi existencia. Y todavía no conocía el sabor de la sangre. Una pura casualidad me hizo probarla, y desde entonces ya no pude evitarla.

Tendría diez años. Me había herido en la mano con un cepillo para cabello, de cerdas metálicas. Lamí la sangre que brotaba, y algo se mezcló en todo mi ser. Esa cosa viscosa, cálida y salada que sorbía a flor de piel era la vida misma. Fue una revelación que me obsesionó por muchos años.

En cierta oportunidad empecé a cortarme adrede los dedos y las manos, sólo para poder posar los labios sobre la herida fresca y volver a sentir aquella sensación indescriptible.

La casualidad, pues, me había hecho volver, a través de los siglos de civilización, a los tiempos fabulosos en que los seres sacaban fuerza de la sangre humana. Descubrí que pertenecía a la raza de los vampiros. ¿Por qué? ¿Por qué justamente yo? No sabría explicarlo. Sólo puedo contar lo que experimentaba.

¿Comprenden ahora lo que pudo sucederle al joven Swan, cuando se encontró a solas conmigo, en aquella tarde de otoño? Lo desmayé con la pata de una mesa, o con un pedazo de caño, ya no lo recuerdo exactamente. Y después le corté la garganta con un cortapluma.

Procuré beber su sangre, pero no era nada fácil. Aún no sabía bien qué sistema usar. Le tuve sobre el lavamanos, y traté de recoger de algún modo el líquido rojo. Al fin, me parece que resolví sorberlo directamente de la herida, con un sentimiento de profunda satisfacción.

Cuando me aparté, sentí espanto ante la presencia de aquel cadáver. No tenía remordimientos. Sólo me preguntaba qué podía hacer para deshacerme de él. De súbito se me ocurrió un buen método. Tenía ya en mi laboratorio una gran cantidad de ácidos, sulfúrico y clorhídrico, que me servían para atacar los metales. Sabía bastante de química para estar enterado de que el cuerpo humano está compuesto en su mayor parte, de agua. Y el ácido sulfúrico es muy ávido de agua.

Por desgracia, no tenía nada preparado. Sólo al sexto o séptimo caso, comencé a preocuparme de preparar anticipadamente el medio más adecuado para hacer desaparecer los cuerpos.

Debí buscar un recipiente para meter el cadáver. Encontré en un cementerio una especie de barril de metal. Para transportarlo hasta mi sótano, pedí prestado a un maestro albañil una carretilla. Acomodé al señor Swan en el barril.

Ahora no me quedaba más que verter el ácido en el barril. Debía servirme de un cubo. No había previsto el humo que se desprendió, y sentí tal náusea que tuve de salir un poco al aire para retomar aliento.

Luego volví a la tarea y finalmente abandoné el sótano. Cuando más tarde regresé allí, pude comprobar que la operación había salido bien. El cuerpo estaba disuelto. Levanté una trampa que comunicaba con las cloacas y vertí por el hueco la mezcla. Si queda aún algo del señor Swan se encontrará en el mar, donde se descargan las cloacas de Londres.

Dos meses después, tuve otra víctima: esta vez se trató de una mujer. Tendría cerca de treinta y cinco años. Era morena, de mediana estatura. Nunca la había visto antes.

Nos encontramos en la calle, en el distrito de Hammersmith. La abordé en un puente. Comprendí en seguida que debía morir. Ella aceptó venir a mi casa. Le di un golpe en la cabeza y bebí su sangre.

Tampoco esta vez había hecho planes para desembarazarme del cadáver; pero aún tenía un poco de ácido y mi barrilejo. Arreglé en él a la muchacha, pensando entonces que sería cómodo tener una bomba para verter el ácido. Salí a comprar una.

Sólo después del segundo McSwan, el padre de William, se me ocurrió usar una especie de máscara para evitar la náusea por los vapores del ácido. Y en seguida me procuré un mandil, botas y guantes de goma. Así equipado, y armado de un palo revolvía la “mezcla”.

A los viejos McSwan los maté juntos el mismo día.

Durante el proceso se me ha preguntado con cuál cortapluma acostumbraba a cortar la garganta de mis víctimas. En verdad no sabría decirlo; tenía tres de ellos. Debo decir, a este propósito, que no acierto a recordar ningún detalle de lo que sucedía en esos momentos. Cuando estaba bajo la influencia de mis sueños, casi no veía otra cosa que la copa, esa copa tendida ante mí, mientras yo aullaba de deseo, y que se rehusaba a mi garganta sedienta, hasta que me decidía a arrastrar un ser humano a mi sótano, y entonces, por un instante, podía al fin chupar la vida de su garganta abierta, con maravilloso alivio.

Mi quinta víctima fue un jovencito desconocido, un tal Max. Pero prefiero hablar de los números seis y siete, la joven pareja Henderson. Archibald, el marido, era un médico londinense. Tenía una mujer joven, hermosísima: Rose… desaparecieron en febrero de 1948. La policía nunca habría resuelto el misterio de los Henderson, si no la hubiera ayudado revelándole que fui yo quien los mató.

Los conocí del modo más sencillo. Habían publicado un aviso para vender una casa en Ladbroke Square. Contesté. Era un buen método para entrar en contacto con nuevas personas. Lo he empleado varias veces. El señor Henderson era el segundo marido de Rose, y Rose era su segunda mujer. Él era viudo. Ella, divorciada. Había estado casada con un ingeniero alemán, Rudolf Erren. Durante la Segunda Guerra Mundial Erren había formado parte del famoso grupo de pilotos apodado “Circo Richtofen”, capitaneado por Goering. Después de la guerra se había establecido en Inglaterra. Ahora ha vuelto a vivir en Alemania.

Cuando sé que una persona puede convertirse en una víctima mía, es extraño, pero no logro experimentar amistad por ella.

Rose me confió que, bajo aquella apariencia acomodada, ella y su marido tenían dificultades financieras. No es entonces por interés que los he matado. Archie tenía deudas, y a menudo discutía con su mujer por cuestiones de dinero.

Los Henderson partieron en 1948 para una breve estancia en Brighton, en el hotel Metropole. El ciclo de mis sueños estaba entonces en el ápice. Me sentía mal. Archie se quejaba de mi desatención: le parecía que no escuchaba lo que me decía. En efecto, estaba completamente preso de mi horrible necesidad. Veía de nuevo bosques de crucifijos que se transformaban en árboles que goteaban sangre. Me despertaba con ese atroz deseo imperioso.

Necesitaba que Archie fuera mi próxima víctima. Con un pretexto cualquiera, le hice venir desde Brighton a Crawley, a mi laboratorio de Leopold Road, y le disparé una bala en la cabeza con el revólver de su propiedad, que le robara durante una noche pasada en su casa.

Volví a Brighton y le dije a Rose:

- Archie se ha sentido mal en mi casa. Nada grave, pero quisiera que usted fuera a buscarle. Venga conmigo.

Me siguió enseguida, sin ninguna sospecha. Apenas entró en el laboratorio la maté. Cómo, no lo recuerdo.

Bebí una buena parte de la sangre de Archie y de Rose. Me sentía protegido por una mano invisible. Estaba tan seguro de mí, que dejé los cadáveres al descubierto en el laboratorio mientras iba a comprar una máscara de gas y un segundo recipiente para el ácido. La máscara, como ya he explicado, debía servir para evitarme la náusea por las emanaciones de ácido sulfúrico que se elevaban de mi “mezcla”. El nuevo recipiente era para la mujer. Dejé a Archie y Rose en perfecto reposo. Disolví al primero el viernes por la tarde. Y el sábado siguiente el bello cuerpo que en vida había constituido la fascinación de Rose Henderson, se fundió en el ácido como una muñeca de cera al calor. Su forma y su color desaparecieron lentamente, gigantescos pedazos de azúcar que yo revolvía con un bastón, continua, serena y pacientemente…

Mary fue mi víctima número ocho. Encontré a esa muchacha en Eastbourne, donde estaba de vacaciones o por trabajo, ya no lo recuerdo bien. En todo caso, no era del lugar. De ella sólo conozco su nombre, Mary. Charlamos un largo rato y le pedí que viniera a comer conmigo a Hastings. Fuimos a un café cerca del mar. Estábamos a fines de verano o en los comienzos del otoño, en todo caso en los últimos días cálidos. El sol poniente transformó por un instante el mar en sangre. Me estremecí. Miré a Mary y le dije estúpidamente:

- Es hermoso, ¿verdad? Parece exactamente una tarjeta postal en colores.

Pero yo, distante de aquellos pensamientos vulgares, me sentía dominado por mi sacro deseo. Me llevé sin esfuerzo a Mary a Crawley. Entramos en mi laboratorio de Leopold Road. Sin esperar, tomé un utensilio por el mango y la golpeé salvajemente en la cabeza. Después, le abrí la garganta y me arrojé ávidamente sobre la herida.

Durante la noche, tuve el acostumbrado sueño satisfecho que me venía siempre después de cada crimen. La aparición me tendió la copa de sangre y me dejó beber a largos sorbos.

Mary tenía el acento de Gales. Recuerdo su vestidito blanco y azul y sus zapatos blancos. No había casi nada en su bolso, fuera de un frasquito de perfume. Nunca logré descubrir su nombre. La policía tampoco.

Hablaré ahora de la novena persona que fue “muerta” por mí. Esta es la expresión que deseo usar. No me agrada decir que la había “asesinado”, porque esta palabra da la impresión de crueldad y sufrimiento. “Matar” en cambio, era el resultado inevitable de la voluntad de un Espíritu de gran poder que me guiaba, ordenándome tomar la sangre de los hombres. El hombre es solo un peón en manos del Ser Supremo.

La misma fuerza ha decidido ahora que ha llegado para mí el tiempo de morir y yo acepto su divino juicio. Por otra parte, también estoy cansado. Mis ojos no pueden más. He leído y escrito mucho, y tengo prisa de concluir estas memorias. Para poder continuar escribiendo, me veo obligado a ponerme los anteojos con montura de oro del doctor Henderson, mi sexta víctima.

Pero vayamos, pues, a la señora Olive Durand-Deacon, la última persona de esta tierra de quien he bebido un vaso de sangre. Cuando la encontré, era una de esas mujeres “en el ocaso de su vida”, para usar las palabras del Ministerio Público en mi proceso. Debo admitirlo, con ella fui muy descuidado. No es mi naturaleza. Usualmente, me gusta repetir que prefiero una injusticia a un desorden. Pero me sentía de tal modo protegido por la fuerza superior que me dirigía, que olvidé tomar las precauciones más elementales.

La señora Durand-Deacon vivía en la misma pensión familiar en que yo me alojaba, en Kensington. Es así como la conocí. Le agradaba a la anciana señora porque le hablaba de música, de arte, de literatura. Teníamos también conversaciones filosóficas y religiosas. Ella había escrito un libro titulado “Así Habla Dios”. Yo había dado alguna conferencia en congregaciones religiosas. Recuerdo que conmovía a las oyentes hasta las lágrimas. También había escrito algunos artículos en diversas revistas de teología. Todo lo cual me granjeó las simpatías de la señora Durand-Deacon, quien veía en mí, a pesar de mis cuarenta años, “un joven verdaderamente prometedor”.

Durante mi proceso, el público ha sido informado del ridículo motivo que la indujo a venirme a ver a mi laboratorio. La anciana señora sufría por haber perdido las uñas, y yo le había dicho que, tal vez, lograría fabricarle otras con material plástico.

Y fue así como ella partió para su último viaje, el 18 de febrero de 1949. La maté de un balazo en la nuca. Después le practiqué una incisión en la garganta y bebí un vaso de sangre. Llevaba una cadenita con una pequeña cruz alrededor del cuello. Experimenté un goce extraordinario al estrujarla.

El sistema para la eliminación del cadáver se había hecho ahora automático. Además, para la señora Durand-Deacon había preparado con anticipación el barril de ácido.

He dicho ya que aquella vez hice todas estas operaciones con descuido. Había comprado el ácido dando mi verdadero nombre. Quemé sólo parcialmente el bolso de la señora Durand-Deacon, y los polizontes encontraron fragmentos. No disolví completamente el cuerpo, desde el momento en que fueron encontrados restos suficientes para justificar la acusación de asesinato.

En realidad, para mí no había sido todo fácil con la señora Durand-Deacon. Debí hacer entrar aquel cadáver de noventa kilos en un pequeño barril. Pero esto no basta para explicar mi negligencia. Quizás, estaba sencillamente cansado de matar, y no veía la hora de concluir con aquella misión que la divinidad superior me había confiado, y tenía necesidad de descansar, así fuera en el inmundo pedazo de tierra reservado a los ajusticiados.

Extenuado por la maniobra con el pesado cadáver de la vieja, salí a tomar una taza de té. Cuando regresé, ¡recordé haber dejado la puerta abierta! Cualquier hubiera podido entrar y ver el cadáver.

Maté a la señora Durand-Deacon un viernes. El domingo siguiente estaba en casa de unos amigos. Una muchacha me dijo de pronto:

- ¡No me mire así!

Aparté la mirada pero continué tratando de verla mentalmente

Ella manifestó entonces.

- Siento que él sigue mirándome.

Y de repente me gritó:

- ¡Asesino!

Aquel poder de adivinación (aún cuando yo no esté de acuerdo, como lo he explicado, acerca de la palabra “asesino”) me pareció incomprensible.

Bien pronto los polizontes, que indagaban sobre la desaparición de la señora Durand-Deacon, descubrieron en mi sótano los vestigios de su cuerpo y sus vestidos. Mi destino se cumplía.

Ahora que todo ha concluido y que he llegado al término de mi relato quiero agregar aún algo.

Será una pequeña vanidad (que bien puede perdonársele a un hombre a punto de morir) pero quisiera que el traje que llevaba durante el proceso se entregue al Museo de Cera de Madame Tussaud, para vestir mi muñeco. Quisiera que se envíen allí mis medias verdes y mi corbata a cuadritos rojos y verdes. Espero que mi retrato de cera sea parecido. Deseo que el conservador del Museo Toussaud cuide de que mis pantalones conserven siempre una raya impecable. He engordado en la prisión: es desagradable. Espero que en mi retrato se me conserve una línea más esbelta.

Mi proceso me ha aburrido mucho. Tenía la impresión de ver un film por segunda vez. Pero, sin embargo, me ha divertido la manera con que ciertos testigos agregaban detalles obscenos a mi historia.

Sé que desde la puerta de mi celda se necesitan apenas quince pasos para llegar al patíbulo. Son pocos para alcanzar la eternidad. Veo a la lluvia bañar la cima de los álamos más allá del muro de la prisión. Me inspira el mismo deseo que a veces sentía bajo la fronda de un magnífico bosque cuando, solitario, buscaba una meta que tal vez no existe.

Pienso en las palabras escritas por un gran hombre de la antigüedad, no sé ya quién exactamente. Me parece oportuno citarle ahora:

“No antes que los telares se hayan detenido y las lanzaderas terminado de deslizarse, Dios desenvolverá el tapiz y revelará su motivo.”

Nací el 24 de julio de 1909, en Stanford, en el Lincolnshire. Mi familia estaba por aquel tiempo en la miseria. Mi padre tenía treinta y ocho años, mi madre cuarenta. Mi padre era cabo electricista, pero sin trabajo. Mis progenitores no tenían con qué comprar la canastilla para el niño que debía nacer. Mi madre está convencida de que los meses de sufrimiento y preocupación que precedieron a mi nacimiento han sido la causa de lo que ella llama mi enfermedad mental.

- Es culpa mía – dijo ella – porque no he comparecido ante el juez junto con George. Soy responsable por lo que le toca.

La situación de mis progenitores no mejoró sino muchos meses después. Ambos eran muy piadosos. Mi padre gobernaba una comunidad religiosa. Me criaron en una atmósfera inhumana, peor que en un monasterio. No conocí ninguna de las alegrías que habitualmente tienen los niños.

Sobre la frente de mi padre hay una cicatriz azulada, una especie de cruz deformada. El me explicó que aquello era la marca de Satanás. Había pecado y el Diablo le castigó.

- Si cometes un pecado – decía -, Satanás te castigará del mismo modo.

Durante años miré las frentes de las personas para ver si estaban marcadas con una señal azul. Como nadie la tenía, deduje que mi padre era el único pecador, y que todo el resto del mundo era inocente.

Cada noche hacía mi examen de conciencia. Si tenía algo que reprocharme, con extremado temor me acercaba al espejo para ver si me había aparecido la marca en la frente.

Fui a la escuela hasta los diecisiete años. Formé parte del coro de la Catedral. El domingo me levantaba a las cinco para asistir al primer servicio. Permanecía en la iglesia el día entero, hasta las ceremonias de la noche. Al volver a casa, encontraba a mis progenitores orando y me unía a ellos.

A causa de lo extraño de esta vida, los niños de mi edad no me quería.

Sin embargo, yo estaba siempre dispuesto a ayudar a mi prójimo. Adoraba los animales. debo mi sustento a perros vagabundos. Amaba también a los conejos y los pájaros.

En 1927, a los dieciocho años, sentí irresistiblemente la necesidad de expresar el misticismo religioso que me colmaba: envié a una revista un artículo, “La Degradación del Hombre”, que fue publicado.

Creía tener una gran misión que cumplir entre los hombres. Me puse a hablar en las congregaciones religiosas. La primera vez que lo hice descubrí esta cosa extraordinaria: tenía el don de saber hablar. La multitud de fieles me escuchaba palpitante, y corrían lágrimas sobre sus rostros. Mis progenitores estaban muy orgullosos de ello.

En el mes de julio de 1934 desposé una graciosa muchacha de 21 años, Beatrice Hamer. Pero mi dicha conyugal fue de breve duración. Mi mujer decidió no volver a verme nunca más. Le nació una hija que después fue adoptada por desconocidos. Existe hoy en alguna parte una muchacha de catorce años que ignora que su padre soy yo, John Haigh, el hombre que llaman “el Vampiro de Londres”.

Gran Bretaña estaba en guerra. Encontré empleo en la Defensa Pasiva. Fueron los horrores de los grandes bombardeos sobre Inglaterra lo que me hizo abandonar la idea de un Dios justo y amoroso. Estaba un día en un puesto de guardia con una enfermera de la Cruz Roja, cuando las sirenas se pusieron a aullar. Aún no habían concluído, y ya las bombas caían. La enfermera y yo salimos corriendo para alcanzar el refugio. De súbito un silbido terrible, me arrojé bajo un portón. Cuando me levanté, herido, una cabeza rodó a mis pies. Era la de mi compañera que, un momento antes, estaba tan alegre y hermosa. ¿Cómo Dios había podido consentir este horror? Ahora no creo más en Dios, sino en una fuerza superior que nos impulsa a obrar y dirige misteriosamente nuestro destino, ignorante del bien y del mal. Ya he referido cómo esta fuerza me movió a degollar seres humanos, después de haberme hecho tener terribles sueños que me dejaban sediento de sangre. Justamente a mí, que amo y adoro las más pequeñas y débiles criaturas, me ha sido ordenado cometer estos crímenes y beber sangre humana.

No es posible, mis nueve delitos deben tener explicación en algún lugar fuera de nuestro mundo terreno. No es posible que sean absurdamente sólo el sueño de un demente lleno de sonido y furia, como dice Shakespeare.

¿Hay entonces una vida eterna? Pronto lo sabré. Esperándolo, adiós…



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uf!!! me costo un rato pero a lfin ya quedo completa



jueves, 22 de octubre de 2009

tantito

todavia no he encontrado el tiempo de escribir
aguanten tantito porfa

jueves, 26 de marzo de 2009

BIOGRAFÍA DE BEETHOVEN


PERMITANME MENCIONAR, QUE YA SE QUE ESTAS ENTRADAS DE BIOGRAFIAS SUELEN SER POCO LARGAS Y CANSADAS; SERÍA MEJOR INSERTAR UN ARCHIVO, PERO NO SE COMO HACERLO SI ALGUIEN SABE POR FAVOR, DIGAMELO., OK, GRACIAS
Ludwig van Beethoven

NACIDO EN BONN EN 1770, LUDWIG VAN BEETHOVEN CRECIÓ SOMETIDO A LOS USOS Y COSTUMBRES CORTESANOS PROPIOS DE LOS ESTADOS ALEMANES; SU OBRA ARRASÓ COMO UN HURACÁN LAS CONVENCIONES MUSICALES CLASICISTAS DE SU ÉPOCA Y TENDIÓ UN PUENTE DIRECTO, MÁS ALLÁ DEL ROMANTICISMO POSTERIOR, CON BRAHMS Y WAGNER, E INCLUSO CON MÚSICOS DEL SIGLO XX COMO BARTÓK, BERG Y SCHONBERG.


LA FAMILIA BEETHOVEN ERA ORIGINARIA DE FLANDES, LO QUE NO ERA RARO ENTRE LOS SERVIDORES DE LA PROVINCIANA CORTE DE BONN EN EL PALATINADO. LUDWIG, EL ABUELO DEL COMPOSITOR, EN CUYA MEMORIA SE LE IMPUSO SU NOMBRE, SE HABÍA INSTALADO EN 1733 EN BONN, CIUDAD EN LA QUE LLEGÓ A SER UN RESPETADO MAESTRO DE CAPILLA DE LA CORTE DEL ELECTOR. DENTRO DEL RÍGIDO SISTEMA SOCIAL DE SU TIEMPO, JOHANN, SU HIJO, TAMBIÉN FUE EDUCADO PARA SU INGRESO EN LA CAPILLA PALATINA ( OSEA DEL PALACIO). EL PADRE DE BEETHOVEN, SIN EMBARGO, NO DESTACÓ PRECISAMENTE POR SUS DOTES MUSICALES, SINO MÁS BIEN POR SU ALCOHOLISMO; A SU MUERTE, EN 1792, SE IRONIZÓ CON CRUELDAD EN LA CORTE SOBRE EL DESCENSO DE INGRESOS FISCALES POR CONSUMO DE BEBIDAS EN LA CIUDAD ( ES DECIR, A MANERA DE BROMA, QUE LOS IMPUESTOS RECAUDADOS POR EL ESTADO, POR EL CONSUMO DE ALCOHOL, SE HABIAN VISTO REDUCIDOS).


JOHANN SE CASÓ CON MARÍA MAGDALENA KEVERICH EN 1767, Y TRAS UN PRIMER HIJO TAMBIÉN LLAMADO LUDWIG, QUE MURIÓ POCO DESPUÉS DE NACER, NACIÓ EL 16 DE DICIEMBRE DE 1770 EL QUE HABRÍA DE SER COMPOSITOR. A LUDWIG SIGUIERON OTROS DOS NIÑOS, A LOS QUE PUSIERON LOS NOMBRES DE CASPAR ANTON KARL Y NIKOLAUSS JOHANN. A LA MUERTE DEL ABUELO, AUTÉNTICO TUTOR DE LA FAMILIA (LUDWIG CONTABA ENTONCES TRES AÑOS DE EDAD), LA SITUACIÓN MORAL Y ECONÓMICA DEL MATRIMONIO SE DETERIORÓ RÁPIDAMENTE. EL DINERO ESCASEÓ; LOS NIÑOS ANDABAN MAL NUTRIDOS Y NO ERA INFRECUENTE QUE FUERAN GOLPEADOS POR EL PADRE; LA MADRE IBA CONSUMIÉNDOSE, HASTA EL EXTREMO DE QUE, AL MORIR EN 1787 A LOS CUARENTA AÑOS, SU ASPECTO ERA EL DE UNA ANCIANA.


HASTA QUE EN SU DESTINO SE CRUZÓ CHRISTIAN NEEFE, UN MÚSICO LLEGADO A BONN EN 1779, QUIEN TOMÓ A SU CARGO NO SÓLO SU EDUCACIÓN MUSICAL, SINO TAMBIÉN SU FORMACIÓN INTEGRAL. DIEZ AÑOS MÁS TARDE, EL JOVEN BEETHOVEN LE ESCRIBIÓ: «SI ALGUNA VEZ ME CONVIERTO EN UN GRAN HOMBRE, A TI TE CORRESPONDERÁ UNA PARTE DEL HONOR». A NEEFE SE DEBE, EN CUALQUIER CASO, LA NOTA PUBLICADA EN EL CRAMER MAGAZINE EN MARZO DE 1783, EN LA QUE SE DABA NOTICIA DEL VIRTUOSISMO INTERPRETATIVO DE BEETHOVEN, SUPERANDO «CON HABILIDAD Y CON FUERZA» LAS DIFICULTADES DE EL CLAVE BIEN TEMPERADO DE JOHANN SEBASTIAN BACH, Y DE LA PUBLICACIÓN EN MANNHEIM DE LAS NUEVE VARIACIONES SOBRE UNA MARCHA DE DRESSLER, QUE CONSTITUYERON SIN DUDA ALGUNA SU PRIMERA COMPOSICIÓN.


EN JUNIO DE 1784 MAXIMILIAN FRANZ, EL NUEVO ELECTOR DE COLONIA (QUE HABRÍA DE SER EL ÚLTIMO), NOMBRÓ A LUDWIG, QUE ENTONCES CONTABA 14 AÑOS DE EDAD, SEGUNDO ORGANISTA DE LA CORTE, CON UN SALARIO DE CIENTO CINCUENTA GULDENS. EL MUCHACHO, POR AQUEL ENTONCES, TENÍA UN AIRE SEVERO, COMPLEXIÓN LATINA (ALGUNOS AUTORES LA CALIFICAN DE «ESPAÑOLA» Y RECUERDAN QUE ESTE TIPO DE FÍSICO APARECIÓ EN FLANDES CON LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA) Y OJOS OSCUROS Y VOLUNTARIOSOS; A LO LARGO DE SU VIDA, ALGUNOS LOS VIERON NEGROS, Y OTROS GRIS VERDOSOS, SIENDO CASI SEGURO QUE SU TONALIDAD VARIÓ CON LA EDAD O CON SUS ESTADOS DE ÁNIMO.


AMARGA HABRÍA SIDO LA VIDA DEL JOVEN LUDWIG EN BONN, SOBRE TODO TRAS LA MUERTE DE SU MADRE EN 1787, SI NO HUBIERA ENCONTRADO UN CÍRCULO DE EXCELENTES AMIGOS QUE SE REUNÍAN EN LA HOSPITALARIA CASA DE LOS BREUNING: STEFAN Y ELEONORE VON BREUNING, A LA QUE SE SINTIÓ UNIDO CON UNA APASIONADA AMISTAD, GERHARD WEGELER, SU FUTURO MARIDO Y BIÓGRAFO DE BEETHOVEN, Y EL PASTOR AMENDA. LUDWIG COMPARTÍA CON LOS JÓVENES VON BREUNING SUS ESTUDIOS DE LOS CLÁSICOS Y, A LA VEZ, LES DABA LECCIONES DE MÚSICA. HABÍAN CORRIDO YA POR BONN (Y TAL VEZ ESTE HECHO LE ABRIERA LAS PUERTAS DE LOS BREUNING) LAS ALABANZAS QUE MOZART HABÍA DISPENSADO AL JOVEN INTÉRPRETE CON OCASIÓN DE SU VISITA A VIENA EN LA PRIMAVERA DE 1787. CUENTA LA ANÉCDOTA QUE MOZART NO CREYÓ EN LAS DOTES IMPROVISADORAS DEL JOVEN HASTA QUE LUDWIG LE PIDIÓ A MOZART QUE ELIGIERA ÉL MISMO UN TEMA. QUIZÁ BEETHOVEN RECORDARÍA ESA ESCENA CUANDO, MUCHOS AÑOS MÁS TARDE, OTRO MUCHACHO, LISZT, SOLICITÓ TOCAR EN SU PRESENCIA EN ESPERA DE SU APROBACIÓN Y ALIENTO.


ESTOS AÑOS DE FORMACIÓN CON NEEFE Y LOS JÓVENES VON BREUNING FUERON DE EXTREMA IMPORTANCIA PORQUE CONECTARON A BEETHOVEN CON LA SENSIBILIDAD LIBERAL DE UNA ÉPOCA CONVULSIONADA POR LOS SUCESOS REVOLUCIONARIOS FRANCESES, Y DIERON AL JOVEN ARMAS SOCIALES CON LAS QUE TRATAR DE TÚ A TÚ, EN BONN Y, SOBRE TODO, EN VIENA, A LA NOBLEZA ILUSTRADA. PESE A SUS ARRANQUES DE MAL HUMOR Y CARÁCTER ADUSTO, BEETHOVEN SIEMPRE ENCONTRÓ, A LO LARGO DE SU VIDA, AMIGOS FIELES, MECENAS E INCLUSO AMORES ENTRE LOS COMPONENTES DE LA NOBLEZA AUSTRIACA, COSA QUE EL MÁS AMABLE MOZART A DURAS PENAS CONSIGUIÓ.


BEETHOVEN TENÍA SIN DUDA EL DON DE ESTABLECER CONTACTOS CON EL YO MÁS PROFUNDO DE SUS INTERLOCUTORES; AUN ASÍ, SORPRENDE LA FIDELIDAD DE SUS RELACIONES EN LA ÉLITE, ESPECIALMENTE SI SE CONSIDERA QUE NO ESTABAN HABITUADAS A UN LENGUAJE IGUALITARIO, CUANDO NO ZUMBÓN O DESPECTIVO, POR PARTE DE SUS SIERVOS, LOS MÚSICOS. FORZOSAMENTE LA PERSONALIDAD DE BEETHOVEN DEBÍA SUBYUGAR, INCLUSO AL MARGEN DE LA GENIALIDAD Y GRANDEZA DE SUS CREACIONES. ASÍ, SU AMISTAD CON EL CONDE WALDSTEIN FUE DECISIVA PARA ESTABLECER LOS CONTACTOS IMPRESCINDIBLES QUE LE PERMITIERON INSTALARSE EN VIENA, CENTRO INDISCUTIBLE DEL ARTE MUSICAL Y ESCÉNICO, EN NOVIEMBRE DE 1792.


EN VIENA


EL AVANCE DE LAS TROPAS FRANCESAS SOBRE BONN Y LA ESTABILIDAD DEL JOVEN BEETHOVEN EN VIENA CONVIRTIERON LO QUE TENÍA QUE SER UN VIAJE DE ESTUDIOS BAJO LA TUTELA MUSICAL DE HAYDN EN UNA ESTANCIA DEFINITIVA. ALLÍ, AL POCO DE LLEGAR, RECIBIÓ LA ENTUSIASTA PROTECCIÓN DEL PRÍNCIPE LICHNOWSKY, QUIEN LO HOSPEDÓ EN SU CASA, Y RECIBIÓ LECCIONES DE JOHANN SCHENCK, DEL TEÓRICO DE LA COMPOSICIÓN ALBRECHTSBERGER Y DEL MAESTRO DRAMÁTICO ANTONIO SALIERI.


SUS ÉXITOS COMO IMPROVISADOR Y PIANISTA ERAN NOTABLES, Y SU CARRERA COMO COMPOSITOR PARECÍA ASEGURADA ECONÓMICAMENTE CON SU TRABAJO DE VIRTUOSO. PORQUE, ENTRETANTO, EL JOVEN BEETHOVEN COMPONÍA INFATIGABLEMENTE: FUE ÉSTE, DE 1793 A 1802, SU PERÍODO CLASICISTA, BAJO LA BENÉFICA INFLUENCIA DE LA OBRA DE HAYDN Y DE MOZART, EN EL QUE DIO A LUZ SUS PRIMEROS CONCIERTOS PARA PIANO, LAS CINCO PRIMERAS SONATAS PARA VIOLÍN Y LAS DOS PARA VIOLONCELO, VARIOS TRÍOS Y CUARTETOS PARA CUERDA, EL LIED ADELAIDE Y SU PRIMERA SINFONÍA, ENTRE OTRAS COMPOSICIONES DE ESTA ÉPOCA. SU CLASICISMO NO OCULTABA, SIN EMBARGO, UNA INEQUÍVOCA PERSONALIDAD QUE SE PONÍA DE MANIFIESTO EN EL CLIMA MELANCÓLICO, CASI DOLOROSO, DE SUS MOVIMIENTOS LENTO Y ADAGIO, REVELADORES DE UNA FUERZA MORAL Y PSÍQUICA QUE SE MANIFESTABA POR VEZ PRIMERA EN LAS COMPOSICIONES MUSICALES DEL SIGLO.


SU FAMA PRECOZ COMO COMPOSITOR DE CONCIERTOS Y GRACIOSAS SONATAS, Y SOBRE TODO SU REPUTACIÓN COMO PIANISTA ORIGINAL Y VIRTUOSO LE ABRIERON LAS PUERTAS DE LAS CASAS MÁS NOBLES. LA ALTA SOCIEDAD LO ACOGIÓ CON LA CONDESCENDENCIA DE QUIEN OLVIDA GENEROSAMENTE EL ORIGEN PEQUEÑO BURGUÉS DE SU INVITADO, SU ASPECTO DESALIÑADO Y SUS MODALES ASOCIALES. PORQUE ERA EVIDENTE QUE BEETHOVEN NO ENCAJABA EN AQUELLOS CÍRCULOS EXCLUSIVOS; ERA UN LOBO ENTRE OVEJAS. SEGURO DE SU PROPIO VALOR, CONSCIENTE DE SU GENIO Y POSEEDOR DE UN CARÁCTER EXPLOSIVO Y OBSTINADO, DESPRECIABA LAS NORMAS SOCIALES, LAS LEYES DE LA CORTESÍA Y LOS GESTOS DELICADOS, QUE JUZGABA HIPÓCRITAS Y CURSIS. SIEMPRE ATREVIDO, SE MEZCLABA EN LAS CONVERSACIONES ÍNTIMAS, ESTALLABA EN RUIDOSAS CARCAJADAS, CONTABA CHISTES DE DUDOSO GUSTO Y OFENDÍA CON SUS COLÉRICAS REACCIONES A LOS DISTINGUIDOS PRESENTES. Y NO SE COMPORTABA DE TAL MANERA POR NO SABER HACERLO DE OTRO MODO: SE TRATABA DE ALGO DELIBERADO. PRETENDÍA DEMOSTRAR CON TODA CLARIDAD QUE JAMÁS IBA A ADMITIR NINGÚN PATRÓN POR ENCIMA DE ÉL, QUE EL DINERO NO PODÍA CONVERTIRLO EN UN SER DÓCIL Y QUE NUNCA SE RESIGNARÍA A ASUMIR EL PAPEL QUE SUS MECENAS LE RESERVABAN: EL DE SIMPLE SÚBDITO PALACIEGO. EN ESTE REBELDE PROPÓSITO SE MANTUVO INFLEXIBLE A LO LARGO DE TODA SU VIDA. NO ES EXTRAÑO QUE TAL ACTITUD DESPERTASE LAS CRÍTICAS DE QUIENES, AUN RECONOCIENDO SINCERAMENTE QUE ESTABAN ANTE UN COMPOSITOR DE INMENSO TALENTO, LO TACHARON DE MISÁNTROPO, MEGALÓMANO Y EGOÍSTA. MUCHOS SE DISTANCIARON DE ÉL Y HUBO QUIEN LLEGÓ A RETIRARLE EL SALUDO Y A NEGARLE LA ENTRADA A SUS SALONES, SIN SOSPECHAR QUE BEETHOVEN ERA LA PRIMERA VÍCTIMA DE SU CARÁCTER Y SUFRÍA EN SILENCIO TALES MUESTRAS DE DESAFECTO.


DURANTE ESTOS «AÑOS FELICES», BEETHOVEN LLEVABA EN VIENA UNA VIDA DE LIBERTAD, SOLEDAD Y BOHEMIA, AUTÉNTICA PREFIGURACIÓN DE LA IMAGEN TÓPICA QUE, A PARTIR DE ÉL, LA SOCIEDAD ROMÁNTICA Y POSTROMÁNTICA SE FORJARÍA DEL «GENIO». ESTA FELICIDAD, SIN EMBARGO, EMPEZÓ A VERSE AMENAZADA MUY PRONTO, YA EN 1794, POR LOS TENUES SÍNTOMAS DE UNA SORDERA QUE, DE MOMENTO, NO PARECÍA PONER EN PELIGRO SU CARRERA DE CONCERTISTA. COMO CAUSA LOS BIÓGRAFOS DISCUTIERON LA HIPÓTESIS DE LA SÍFILIS, ENFERMEDAD MUY COMÚN ENTRE LOS JÓVENES QUE FRECUENTABAN LOS PROSTÍBULOS DE VIENA, Y QUE, EN CUALQUIER CASO, DARÍA NUEVA LUZ AL ENIGMA DE LA RENUNCIA DE BEETHOVEN, AL PARECER DOLOROSA, A CONTRAER MATRIMONIO. LA GRAN CRISIS MORAL DE BEETHOVEN NO ESTALLÓ, SIN EMBARGO, HASTA 1802.


LA CRISIS


EN 1801 Y 1802 LA PROGRESIÓN DE SU SORDERA, QUE BEETHOVEN SE EMPEÑABA EN OCULTAR PARA PROTEGER SU CARRERA DE INTÉRPRETE, FUE TAL QUE EL DOCTOR SCHMIDT LE ORDENÓ UN RETIRO CAMPESTRE EN HEILIGENSTADT, UN HERMOSO PARAJE CON VISTAS AL DANUBIO Y LOS CÁRPATOS. ELLO SUPUSO UN ALEJAMIENTO DE SU ALUMNA, LA JOVENCÍSIMA CONDESA GIULIETTA GUICCIARDI, DE LA QUE ESTABA PROFUNDAMENTE ENAMORADO Y POR LA QUE PARECÍA SER CORRESPONDIDO. OBVIAMENTE, BEETHOVEN NO SANÓ Y LA CONSTATACIÓN DE SU ENFERMEDAD LE SUMIÓ, COMO ES LÓGICO QUE OCURRIERA EN UN MÚSICO, EN LA MÁS PROFUNDA DE LAS DEPRESIONES.

EN UNA CARTA DIRIGIDA A SU AMIGO WEGENER EN 1802, BEETHOVEN HABÍA ESCRITO: "AHORA BIEN, ESTE DEMONIO ENVIDIOSO, MI MALA SALUD, ME HA JUGADO UNA MALA PASADA, PUES MI OÍDO DESDE HACE TRES AÑOS HA IDO DEBILITÁNDOSE MÁS Y MÁS, Y DICEN QUE LA PRIMERA CAUSA DE ESTA DOLENCIA ESTÁ EN MI VIENTRE, SIEMPRE DELICADO Y AQUEJADO DE CONSTANTES DIARREAS. MUCHAS VECES HE MALDECIDO MI EXISTENCIA. DURANTE ESTE INVIERNO ME SENTÍ VERDADERAMENTE MISERABLE; TUVE UNOS CÓLICOS TERRIBLES Y VOLVÍ A CAER EN MI ANTERIOR ESTADO. ESCUCHO ZUMBIDOS Y SILBIDOS DÍA Y NOCHE. PUEDO ASEGURAR QUE PASO MI VIDA DE MODO MISERABLE. HACE CASI DOS AÑOS QUE NO VOY A REUNIÓN ALGUNA PORQUE NO ME ES POSIBLE CONFESAR A LA GENTE QUE ESTOY VOLVIÉNDOME SORDO. SI EJERCIESE CUALQUIER OTRA PROFESIÓN, LA COSA SERÍA TODAVÍA PASABLE, PERO EN MI CASO ÉSTA ES UNA CIRCUNSTANCIA TERRIBLE; MIS ENEMIGOS, CUYO NÚMERO NO ES PEQUEÑO, ¿QUÉ DIRÍAN SI SUPIERAN QUE NO PUEDO OÍR?"


PARA COLMO, GIULIETTA, LA DESTINATARIA DE LA SONATA CLARO DE LUNA, CONCERTÓ SU BODA CON EL CONDE GALLENBERG. LA HISTORIA, QUE SE REPETIRÍA AÑOS DESPUÉS CON JOSEPHINE VON BRUNSWICK, DEBIERA HABER HECHO COMPRENDER AL ORGULLOSO ARTISTA QUE LA ARISTOCRACIA PODÍA ACEPTARLE COMO ENAMORADO E INCLUSO COMO AMANTE DE SUS MUJERES, PERO NO COMO MARIDO. EL CASO ES QUE EL MÚSICO CREYÓ ACABADA SU CARRERA Y SU VIDA Y, ACASO ACARICIANDO IDEAS DE UN SUICIDIO A LO WERTHER, LA FAMOSA NOVELA DE JUVENTUD DE GOETHE, SE DESPIDIÓ DE SUS HERMANOS EN UN TEXTO CIERTAMENTE PATÉTICO Y GRANDIOSO QUE, DE HECHO, PARECÍA MÁS BIEN DIRIGIDO A SUS CONTEMPORÁNEOS Y A LA HUMANIDAD TODA: EL LLAMADO TESTAMENTO DE HEILIGENSTADT.


NO INTENTÓ EL SUICIDIO, SINO QUE REGRESÓ EN UN ESTADO DE TOTAL POSTRACIÓN Y DESALIÑO A VIENA, DONDE REANUDÓ SUS CLASES PARTICULARES. LA SALVACIÓN MORAL VINO DE SU FORTALEZA DE ESPÍRITU, DE SU ARTE, PERO TAMBIÉN DEL BENÉFICO INFLUJO DE SUS DOS ALUMNAS, LAS HERMANAS JOSEPHINE Y THERESE VON BRUNSWICK, ENAMORADAS A LA VEZ DE ÉL. PARECE SER QUE LA TENSIÓN EMOCIONAL DEL «TRÍO» LLEGÓ A UN ESTADO LÍMITE EN EL VERANO DE 1804, CON LA RUPTURA ENTRE LAS DOS HERMANAS Y LA CLARA OPOSICIÓN FAMILIAR A UNA BODA. THERESE, QUIEN SE MANTUVO FIEL TODA SU VIDA EN SUS SENTIMIENTOS POR EL GENIO, LAMENTARÍA AÑOS MÁS TARDE SU PARTICIPACIÓN EN EL ALEJAMIENTO DE LUDWIG Y JOSEPHINE: «HABÍAN NACIDO EL UNO PARA EL OTRO, Y, SI SE HUBIESEN UNIDO, LOS DOS VIVIRÍAN TODAVÍA». LA RECONCILIACIÓN TUVO LUGAR AL AÑO SIGUIENTE, Y FUE ENTONCES THERESE LA HERMANA IDOLATRADA POR LUDWIG. PERO AHORA ERA EL MÚSICO EL QUE NO SE DECIDÍA A DAR UN PASO DEFINITIVO Y, EN 1808, PESE A QUE LE HABÍA DEDICADO LA SONATA, OP. 78, THERESE ABANDONÓ TODA ESPERANZA DE VIDA EN COMÚN Y SE CONSAGRÓ A LA CREACIÓN Y TUTELA DE ORFANATOS EN HUNGRÍA. MURIÓ, CANONESA CONVENTUAL, A LOS OCHENTA Y SEIS AÑOS.


LA MAYORÍA DE CRÍTICOS, AUN RESPETANDO LA UNIDAD ORGÁNICA DE LA OBRA DE BEETHOVEN, COINCIDEN EN SEÑALAR ESTE PERÍODO, DE 1802 A 1815, COMO EL DE SU MADUREZ. TÉCNICAMENTE CONSIGUIÓ DE LA ORQUESTA UNOS RECURSOS INSOSPECHADOS SIN MODIFICAR LA COMPOSICIÓN TRADICIONAL DE LOS INSTRUMENTOS Y REVOLUCIONÓ LA ESCRITURA PIANÍSTICA, AMÉN DE IR TRANSFORMANDO POCO A POCO EL DUALISMO ARMÓNICO DE LA SONATA EN CAJA DE RESONANCIA DEL CONTRAPUNTO. PERO, DESDE UN PUNTO DE VISTA PROGRAMÁTICO, EL PERÍODO DE MADUREZ DE BEETHOVEN SE CARACTERIZÓ POR SU EMPEÑO DE SUPERACIÓN TITÁNICA DEL DOLOR PERSONAL EN BELLEZA O, LO QUE ES LO MISMO, POR SU CONSAGRACIÓN DEL ARTISTA COMO HÉROE TRÁGICO DISPUESTO A ENFRENTARSE Y DOMEÑAR EL DESTINO.


OBRAS MAESTRAS DE ESTE PERÍODO SON, ENTRE OTRAS, EL CONCIERTO PARA VIOLÍN Y ORQUESTA EN RE MAYOR, OP. 61 Y EL CONCIERTO PARA PIANO NÚMERO 4, LAS OBERTURAS DE EGMONT Y CORIOLANO, LAS SONATAS A KREATZER, AURORA Y APPASSIONATA, LA ÓPERA FIDELIO Y LA MISA EN DO MAYOR, OP 86. MENCIÓN ESPECIAL MERECEN SUS SINFONÍAS, QUE TANTO PUDIERON DESCONCERTAR A SUS PRIMEROS OYENTES Y EN LAS QUE, SIN EMBARGO, SU GENIO CONSIGUIÓ CREAR LA SENSACIÓN DE UN ORGANISMO MUSICAL, VIVO Y NATURAL, YA CONOCIDO POR LA MEMORIA DE QUIENES A ELLAS SE ACERCAN POR PRIMERA VEZ.


LA TERCERA SINFONÍA ESTABA, EN UN PRINCIPIO, DEDICADA A NAPOLEÓN POR SUS IDEALES REVOLUCIONARIOS; LA DEDICATORIA FUE SUPRIMIDA POR BEETHOVEN CUANDO TUVO NOTICIA DE SU CORONACIÓN COMO EMPERADOR. («¿ASÍ PUES -CLAMÓ-, TAMBIÉN ÉL ES UN SER HUMANO ORDINARIO? ¿TAMBIÉN ÉL PISOTEARÁ AHORA LOS DERECHOS DEL HOMBRE?»). EL DRAMA DEL HÉROE CONVERTIDO EN TITÁN LLEGÓ A SU CUMBRE EN LA QUINTA SINFONÍA, DRAMATISMO QUE SE APACIGUA CON LA EXPRESIÓN DE LA NATURALEZA EN LA SEXTA, EN LA MAYOR ALEGRÍA DE LA SÉPTIMA Y EN LA SERENIDAD DE LA OCTAVA, AMBAS DE 1812.


LA GRAN CRISIS FUE SUPERADA Y SE TRANSMUTÓ EN LA GRANDIOSIDAD DE SU ARTE. SU SITUACIÓN ECONÓMICA, ADEMÁS, ESTABA ASEGURADA GRACIAS A LAS RENTAS CONCEDIDAS DESDE 1809 POR SUS ADMIRADORES EL ARCHIDUQUE RUDOLF, EL DUQUE LOBKOWITZ Y SU AMIGO KINSKY O LA CONDESA ERDÖDY. PESE A SU CARÁCTER ADUSTO, IMPREVISIBLE Y MISANTRÓPICO, YA NO OCULTABA SU SORDERA COMO ALGO VERGONZANTE, Y SU VIDA SENTIMENTAL, ACASO SIN LLEGAR A LAS PROFUNDIDADES ESPIRITUALES DE SU AMOR POR JOSEPHINE Y THERESE, ERA RICA EN RELACIONES: THERESE MALTATI, AMALIE SEBALD Y BETTINA BRENTANO PASARON POR SU VIDA AMOROSA, SIENDO ESTA ÚLTIMA QUIEN PROPICIÓ EL ENCUENTRO DE BEETHOVEN CON SU ÍDOLO GOETHE.


LA RELACIÓN FUE DECEPCIONANTE: EL COMPOSITOR REPROCHÓ A GOETHE SU INSENSIBILIDAD MUSICAL, Y EL POETA CENSURÓ LAS FORMAS DESCORTESES DE BEETHOVEN. ES FAMOSA EN ESTE SENTIDO UNA ANÉCDOTA, VERDADERA O NO, QUE HABRÍA TENIDO LUGAR EN VERANO DE 1812: MIENTRAS SE HALLABA PASEANDO POR EL PARQUE DE TREPLITZ EN COMPAÑÍA DE GOETHE, VIO VENIR POR EL MISMO CAMINO A LA EMPERATRIZ ACOMPAÑADA DE SU SÉQUITO; EL ESCRITOR, CORTÉS ANTE TODO, SE APARTÓ PARA DEJAR PASO A LA GRAN DAMA, PERO BEETHOVEN, SALUDANDO APENAS Y LEVANTANDO DIGNÍSIMAMENTE SU BARBILLA, DIO EN ATRAVESAR POR SU MITAD EL DISTINGUIDO GRUPO SIN PRESTAR ATENCIÓN A LOS SALUDOS QUE AMABLEMENTE SE LE DIRIGÍAN.


EN TÉRMINOS GENERALES, Y PESE A SUS FRACASADOS PROYECTOS MATRIMONIALES, EL PERÍODO FUE EXTRAORDINARIAMENTE FRUCTÍFERO, INCLUSO EN EL TERRENO SOCIAL Y ECONÓMICO. ASÍ, BEETHOVEN TUVO OCASIÓN DE DIRIGIR UNA COMPOSICIÓN DE «CIRCUNSTANCIAS», VICTORIA DE WELLINGTON, ANTE LOS PRÍNCIPES Y SOBERANOS EUROPEOS LLEGADOS A LA CAPITAL DE AUSTRIA PARA ACORDAR EL NUEVO ORDEN EUROPEO QUE HABRÍA DE REGULAR LA SUCESIÓN NAPOLEÓNICA Y CONTRARRESTAR EL PELIGRO DE TODA REVOLUCIÓN LIBERAL EN EUROPA. LOS MÁS REPUTADOS COMPOSITORES E INTÉRPRETES DE VIENA ACTUARON COMO HUMILDES EJECUTANTES, EN HOMENAJE A BEETHOVEN, EN AQUEL CONCIERTO DE ÉXITO APOTEÓSICO.


EL GENIO, SIN EMBARGO, NO SE PRIVÓ DE MENOSPRECIAR PÚBLICAMENTE SU PROPIA COMPOSICIÓN, REPLETA DE SONIDOS ONOMATOPÉYICOS DE CAÑONAZOS Y DESCARGAS DE FUSILERÍA, TILDÁNDOLA DE BAGATELA PATRIÓTICA. EL CONGRESO DE VIENA MARCÓ EN 1813 EL FIN DE LA GLORIA MUNDANA DEL COMPOSITOR, PUES SÓLO DOS AÑOS MÁS TARDE HABRÍA DE DERRUMBARSE EL FRÁGIL EDIFICIO DE SU ESTABILIDAD. ELLO OCURRIRÍA EN EL TERRENO MÁS INESPERADO, EL FAMILIAR, Y CONCRETAMENTE EN EL ÁMBITO DE SUS RELACIONES, DE FACTO PATERNOFILIALES, CON SU SOBRINO KARL: SI EL GENIO HABÍA REHUIDO EL MATRIMONIO PARA MEJOR PODER CONSAGRARSE AL ARTE, DE POCO HABRÍA DE SERVIRLE TAL RENUNCIA EN LOS ÚLTIMOS Y DOLOROSOS AÑOS DE SU VIDA.


EL FINAL


EN 1815 MURIÓ SU HERMANO KARL, DEJANDO UN TESTAMENTO DE INSTRUCCIONES ALGO CONTRADICTORIAS SOBRE LA TUTELA DEL HIJO: ÉSTE, EN PRINCIPIO, QUEDABA EN MANOS DE BEETHOVEN, QUIEN NO PODRÍA ALEJAR AL HIJO DE JOHANNA, LA MADRE. BEETHOVEN ENTREGÓ DE INMEDIATO POR SU SOBRINO KARL TODO EL AFECTO DE SU PATERNIDAD FRUSTRADA Y SE EMBARCÓ EN CONTINUOS PROCESOS CONTRA SU CUÑADA, CUYA CONDUCTA, A SUS OJOS DISOLUTA, LA INCAPACITABA PARA EDUCAR AL NIÑO. HASTA 1819 NO VOLVIÓ A EMBARCARSE EN NINGUNA COMPOSICIÓN AMBICIOSA. LAS RELACIONES CON KARL ERAN, ADEMÁS, TODO UN INFIERNO DOMÉSTICO Y JUDICIAL, CUYOS PUNTOS CULMINANTES FUERON LA ESCAPADA DEL JOVEN EN 1818 PARA REUNIRSE CON SU MADRE O SU POSTERIOR ELECCIÓN DE LA CARRERA MILITAR, LLEVANDO UNA VIDA CIERTAMENTE ESCANDALOSA QUE LE CONDUJO EN 1826 AL PREVISIBLE INTENTO DE SUICIDIO POR DEUDAS DE JUEGO. PARA BEETHOVEN, EL INCIDENTE COLMÓ SU AMARGURA Y SU PÚBLICA DESHONRA.
DESDE 1814 DEJÓ DE SER CAPAZ DE MANTENER UN SIMPLE DIÁLOGO, POR LO QUE EMPEZÓ A LLEVAR SIEMPRE CONSIGO UN "LIBRO DE CONVERSACIÓN" EN EL QUE HACÍA ANOTAR A SUS INTERLOCUTORES CUANTO QUERÍAN DECIRLE. PERO ESTE PALIATIVO NO SATISFACÍA A UN HOMBRE TEMPERAMENTAL COMO ÉL Y JAMÁS DEJÓ DE ESCRUTAR CON DESCONFIANZA LOS LABIOS DE LOS DEMÁS INTENTANDO AVERIGUAR LO QUE NO HABÍAN ESCRITO EN SU PEQUEÑO CUADERNO. SU ROSTRO SE HIZO CADA VEZ MÁS SOMBRÍO Y SUS ACCESOS DE CÓLERA COMENZARON A SER INSOPORTABLES. AL MISMO TIEMPO, BEETHOVEN PARECÍA DEJARSE LLEVAR POR LA PENDIENTE DE UN CAOS DOMÉSTICO QUE HORRORIZABA A SUS AMIGOS Y VISITANTES. INCAPAZ DE CONTROLAR SUS ATAQUES DE IRA POR MOTIVOS A VECES INSIGNIFICANTES, DESPEDÍA CONSTANTEMENTE A SUS SIRVIENTES Y CAMBIABA SIN RAZÓN UNA Y OTRA VEZ DE DOMICILIO, HASTA LLEGAR A VIVIR PRÁCTICAMENTE SOLO Y EN UN ESTADO DE DEJADEZ ALARMANTE. EL DESASTRE ECONÓMICO SE SUMÓ CASI NECESARIAMENTE AL DOMÉSTICO PESE A LOS ESFUERZOS DE SUS PROTECTORES, INCAPACES DE QUE EL GENIO REORDENARA SU VIDA Y ADMINISTRARA SUS RECURSOS. EL TESTIMONIO DE VISITANTES DE TODA EUROPA, Y MUY ESPECIALMENTE DE INGLATERRA, ES, EN ESTE SENTIDO, COINCIDENTE. EL PROPIO ROSSINI QUEDÓ ESPANTADO ANTE LAS CONDICIONES DE INCOMODIDAD, RAYANA EN LA MISERIA, DEL COMPOSITOR. HONESTO ES SEÑALAR, SIN EMBARGO, QUE SIEMPRE QUE BEETHOVEN SOLICITÓ UNA AYUDA O DISPENDIO DE SUS PROTECTORES, AUSTRIACOS E INGLESES, ÉSTOS FUERON GENEROSOS.


EN LA PRODUCCIÓN DE ESTE PERÍODO 1815-1826, COMPARATIVAMENTE MÁS ESCASA, BEETHOVEN SE DESVINCULÓ DE TODAS LAS TRADICIONES MUSICALES, COMO SI SUS QUEBRANTOS Y FRUSTRACIONES, Y SU POCO ENVIDIABLE VIDA DE ANACORETA DESASTRADO LE HUBIERAN DADO FUERZAS PARA SER AUDAZ Y ABORDAR LAS MAYORES DIFICULTADES TÉCNICAS DE LA COMPOSICIÓN, PARALELAMENTE A LA EXPRESIÓN DE UN UNIVERSO PROGRESIVAMENTE DEPURADO. SI EN SU SEGUNDO PERÍODO BEETHOVEN EXPRESÓ ESPIRITUALMENTE EL MUNDO MATERIAL, EN ESTE TERCERO LO QUE EXPRESÓ FUE EL ÉXTASIS Y CONSUELO DEL ESPIRITUAL. ES EL CASO DE COMPOSICIONES COMO LA SONATA PARA PIANO EN MI MAYOR, OP. 109, EN BEMOL MAYOR, OP. 110, Y EN DO MENOR, OP. 111, PERO, SOBRE TODO, DE LA MISSA SOLEMNIS, DE 1823, Y DE LA NOVENA SINFONÍA, DE 1824, CON SU IMPERECEDERO MOVIMIENTO CORAL CON LETRA DE LA ODA A LA ALEGRÍA DE SCHILLER.


LA MISSA SOLEMNIS PUDO MARAVILLAR POR SU MONUMENTALIDAD, ESPECIALMENTE EN LA FUGA, Y POR SU MUY SUBJETIVA INTERPRETACIÓN MUSICAL DEL TEXTO LITÚRGICO; PERO LA APOTEOSIS LLEGÓ CON LA INTERPRETACIÓN DE LA NOVENA SINFONÍA, QUE AQUEL 7 DE MAYO DE 1824 CERRABA EL CONCIERTO INICIADO CON FRAGMENTOS DE LA MISSA SOLEMNIS. BEETHOVEN, COMPLETAMENTE SORDO, DIRIGIÓ ORQUESTA Y COROS EN AQUEL HISTÓRICO CONCIERTO ORGANIZADO EN SU HONOR POR SUS VIEJOS AMIGOS. ACABADO EL ÚLTIMO MOVIMIENTO, LA CANTANTE UNGER, COMPRENDIENDO QUE EL COMPOSITOR SE HABÍA OLVIDADO DE LA PRESENCIA DE UN PÚBLICO DELIRANTE DE ENTUSIASMO AL QUE NO PODÍA OÍR, LE OBLIGÓ CON SUAVIDAD A PONERSE DE CARA A LA PLATEA.


EL AÑO SIGUIENTE TODAVÍA BEETHOVEN AFRONTÓ COMPOSICIONES AMBICIOSAS, COMO LOS INNOVADORES CUARTETOS PARA CUERDA, OP. 130 Y 132, PERO EN 1826 EL ESCÁNDALO DE SU SOBRINO KARL LE SUMIÓ EN LA POSTRACIÓN, AGRAVADA POR UNA NEUMONÍA CONTRAÍDA EN DICIEMBRE. SOBREVIVIÓ, PERO ARRASTRÓ LOS CUATRO MESES SIGUIENTES UNA DOLOROSÍSIMA DOLENCIA QUE LOS MÉDICOS CALIFICARON DE HIDROPESÍA (LE TORTURABAN CON INCISIONES DE DUDOSA ASEPSIA) Y QUE UN DIAGNÓSTICO ACTUAL TAL VEZ HABRÍA CALIFICADO DE CIRROSIS HEPÁTICA.


NINGÚN FAMILIAR LE VISITÓ EN SU LECHO DE ENFERMO; SÓLO AMIGOS COMO STEPHAN VON BREUNING, SCHUBERT Y EL DOCTOR MALFATTI, ENTRE OTROS. LA TARDE DEL 26 DE MARZO SE DESENCADENÓ UNA GRAN TORMENTA, Y EL MORIBUNDO, SEGÚN TESTIMONIA HÜTTENBRENNER, ABRIÓ LOS OJOS Y ALZÓ UN PUÑO DESPUÉS DE UN VIVO RELÁMPAGO, PARA DEJARLO CAER A CONTINUACIÓN, YA MUERTO. SOBRE SU ESCRITORIO SE ENCONTRÓ LA PARTITURA DE FIDELIO, EL RETRATO DE THERESE VON BRUNSWICK, LA MINIATURA DE GIULIETTA GUICCIARDI Y, EN UN CAJÓN SECRETO, LA CARTA DE LA ANÓNIMA «AMADA INMORTAL».


TRES DÍAS MÁS TARDE SE CELEBRÓ EL MULTITUDINARIO ENTIERRO, AL QUE ASISTIERON, DE LUTO Y CON ROSAS BLANCAS, TODOS LOS MÚSICOS Y POETAS DE VIENA. HUMMEL Y KREUTZER, ENTRE OTROS COMPOSITORES, PORTARON A HOMBROS EL FÉRETRO. SCHUBERT SE ENCONTRABA ENTRE LOS PORTADORES DE ANTORCHAS. EL CORTEJO FUE ACOMPAÑADO POR CANTORES QUE ENTONABAN LOS EQUALI COMPUESTOS POR BEETHOVEN PARA EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS, EN ARREGLO CORAL PARA LA OCASIÓN. EN 1888 LOS RESTOS FUERON TRASLADADOS AL CEMENTERIO CENTRAL DE VIENA.


A LAS CINCO DE LA TARDE DEL 26 MARZO DE 1827 LUDWIG VAN BEETHOVEN, UNO DE LOS MÁS GRANDES COMPOSITORES DE TODOS LOS TIEMPOS, SE HA DESPEDIDO DEL MUNDO CON UN ADEMÁN CARACTERÍSTICO, DEJANDO TRAS DE SÍ UNA EXISTENCIA MARCADA POR LA SOLEDAD, LAS ENFERMEDADES Y LA MISERIA, Y UNA OBRA QUE, SIN DUDA ALGUNA, MERECE EL CALIFICATIVO DE GENIAL.
claro que lo modifique un poco
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martes, 24 de marzo de 2009

BIOGRAFÍA DE JULIO VERNE



(ANTES DE EMPEZAR Y A MANERA DE NOTA, LES COMENTO QUE NO ME AGRADA LA CASTELLANIZACION DE LOS NOMBRES DE PERSONALIDADES ESTE ES EL CASO, NO ME GUSTARÍA TAMPOCO, VER EL NOMBRE DE PANCHO VILLA COMO FRANK VILLE)
CONSERVO EL NOMBRE PARA QUE EL ORDENADOR LO ENCUENTRE



(JULES VERNE; nace en Nantes, 1828 – muere en Amiens, 1905 un 24 de marzo ) Escritor francés, considerado el fundador de la Literatura Moderna de Ciencia Ficción. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales.


En 1836 ingresó con su hermano Paul en el seminario Saint-Donatien. Más tarde estudió filosofía y retórica en el Liceo de Nantes y viajó a París, cumpliendo los deseos de su padre, para seguir la carrera de leyes. En 1848 comenzó a escribir algunos sonetos y textos de teatro, y dos años más tarde aprobó su tesis doctoral de derecho y optó por la carrera de letras.


Sus inicios literarios fueron difíciles, sus piezas de teatro no tuvieron una divulgación importante, y recurrió a la docencia para sobrevivir. Desde 1852 hasta 1854 trabajó como secretario de E. Seveste, en el Théâtre Lyrique, y publicó algunos relatos en Le musée des familles, como Martín Paz (1852). En 1857 se convirtió en agente de bolsa y empezó a viajar; visitó Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia, y continuó sus escritos.


Posteriormente conoció al editor Hetzel, quien se interesó por sus textos y le publicó Cinco semanas en globo (1862), obra que lo lanzó al éxito y lo estimuló a proseguir con la temática de la novela de aventuras y fantasía. El mismo editor le encargó una colaboración regular para la revista Magazine déducation et de récréation, y en poco tiempo alcanzó una gran celebridad.


Aprovechando sus conocimientos geográficos, adquiridos a través de numerosos viajes por Europa, África y América del Norte, y su entusiasmo por la revolución tecnológica e industrial, se convirtió en un especialista de los relatos de aventura de corte científico. Su dominio de la tensión dramática le permitió combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y amena.


Inmediatamente se enfrascó en la redacción de Viaje al centro de la Tierra, para lo cual se aplicó a la geología, la mineralogía y la paleontología. Las detalladas descripciones de animales antediluvianos maravillaron a los expertos, poniendo de manifiesto su extraordinaria intuición científica. Su tercer gran libro fue De la Tierra a la Luna, cuya publicación despertó tal entusiamo por los viajes espaciales que su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo viaje lunar. Con el mismo interés fue recibida La vuelta al mundo en ochenta días, publicada por entregas, cuyo éxito fue tal que se llegaron a cruzar apuestas sobre si Phileas Fogg, "el hombre menos apresurado del mundo", lograría llegar a la meta en tan breve tiempo.


Veinte mil leguas de viaje submarino es, entre su extensísima producción, uno de los libros que conserva más íntegro su encanto. La peripecia se inicia cuando una fragata americana parte en busca de un monstruo marino de extraordinarias proporciones al que se atribuyen múltiples naufragios. El monstruo aparece, se precipita sobre el barco expedicionario y lo echa a pique, llevándose en su espinazo al naturalista Aronnax, a su fiel criado Conseil y al arponero Ned Land. Resultará ser un enorme submarino, el Nautilus, en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento. Visitarán los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos gigantes y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral.


Nemo, hostil e iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una pesadumbre tenebrosa. Se ha señalado que Nemo es un trasunto del propio Verne. Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, el primero en su coraza de acero, el segundo en la burbuja de su gabinete, ambos refugiados tras el disimulo y el secreto. Del mismo modo que Verne dejó estupefactos a propios y extraños presentándose a unas elecciones municipales en Amiens por una lista de extrema izquierda, el capitán Nemo, que lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, detesta a la convencional y adocenada colectividad que lo persigue y enarbola dos veces el estandarte negro del nihilismo.


Escribió otras obras de gran éxito como Las aventuras del capitán Hatteras (1866), Los hijos del capitán Grant (trilogía, 1868-1870), En torno a la luna (1870), La isla misteriosa (1874), Miguel Strogoff (1876), Un capitán de quince años (1878), Las tribulaciones de un chino en China (1879), El faro del fin del mundo (1881) y Los viajes del capitán Cook (1896), entre muchas otras novelas que superan el medio centenar de títulos.


Se radicó en Amiens en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de dicha ciudad. Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal, y en 1892 fue condecorado con la Legión de Honor. Sus textos se popularizaron con rapidez y quedaron entre los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. De su obra póstuma destacan El eterno Adán (1910) o La extraordinaria aventura de la misión Barsac (1920), en las que un crítico tan poco convencional como Michel Butor ha querido ver un Verne más profundo y escéptico de lo habitual, que tendía a desconfiar de las consecuencias que podía acarrear para los seres humanos el progreso incesante de la tecnología y de la ciencia.
espero sus comentarios, que nop les cuesta nada

jueves, 19 de marzo de 2009

U2 NO LINE ON THE HORIZON

NO LINE ON THE HORIZON, EL MAS RECIENTE ÁLBUM DE LA BANDA IRLANDESA U2, ES UN ÁLBUM, CON PINCELADAS NOSTÁLGICAS DE LO QUE ALGUNA VEZ FUE (LA BANDA), LO CALIFICO CON 3 ESTRELLAS Y SOLO POR TRATARSE DE MI BANDA FAVORITA, PERO ME DEJO MUCHO QUE DESEAR, CREO QUE YA ASÍ SERÁ EN ADELANTE, LO QUE SÍ, CONTIENE ROLAS PRODUCIDAS PARA PRENDER EN UN CONCIERTO CREO ESTÁN DISEÑADAS CON ESE PROPÓSITO.


LÁSTIMA, PERO NO ES UN ÁLBUM DIGNO DE LA BANDA MAS IMPORTANTE A NIVEL MUNDIAL, LO DIGO POR AQUELLA PORTADA DEL TIME QUE MENCIONA "LA SIGUIENTE GRAN COSA HA SUCEDIDO", CLARO HACE YA APROXIMADAMENTE 17 AÑOS DE ESO PERO EN FIN.






ESPERO SUS COMENTARIOS.

martes, 20 de enero de 2009

CHE EL ARGENTINO

ESTA ES MI PRIMER RESEÑA CINEMATOGRAFICA, PERO, A DIFERENCIA DE OTRAS QUE HE ESCUCHADO, NO MENCIONARE DATOS DE FICHAS TECNICAS ES DECIR YO SOLO SE SI LA PELICULA ME GUSTA O NO Y EN BASE A ESO CALIFICO A UNA PELICULA DE BUENA O MALA (PARA MI, CLARO).




CABE HACER MENCION, QUE EL TEMA DE LA PELICULA QUE CALIFICO, ME RESULTA MUY INTERESANTE DESDE ANTES DE VERLA.



ESTA OCASIÓN HABLARE DE LA PELICULA “CHE, EL ARGENTINO” A LA QUE CALIFICO CON 4 ESTRELLAS, ES MUY BUENA, UNA PELICULA DE BAJO PRESUPUESTO PERO PRODUCIDA CON DEDICACION, UNA MUY BUENA ACTUACION DE BENICIO DEL TORO (COMO EL CHE) Y DE DEMIAN BICHIR (COMO FIDEL CASTRO) ES DE FACIL ASIMILACION Y DEJA CON GANAS DE ESPERAR VER PRONTO LA SEGUNDA Y ULTIMA PARTE, TOCA DETALLES QUE NO SIEMPRE SE VEN EN OTRAS PELICULAS DEL MISMO TEMA, SIN MOSTRAR NADA QUE NO SE SEPA, EL DETALLE QUE OBSERVO EN ESTE TIPO DE PELICULAS (ME REFIERO A LAS QUE HABLAN DEL CHE O DE FIDEL) ES QUE MUESTRAN A PERSONAJES DE UN AUTOCONTROL POCO MAS QUE INAUDITO, DIFICILMENTE SE VEN CON ARRANQUES DE IRA, O QUE LA SITUACION LOS REBASE Y ESTO SIENTO (A NIVEL PERSONAL) SE DEBE A UNA ADMIRACION O RESPETO HACIA LOS PERSONAJES DADAS SUS REFERENCIAS HISTORICAS; PERO EN GENERAL ES SOBRESALIENTE LA ACTUACION.
VAN MIS 4 ESTRELLAS.
ESPERO SUS COMENTARIOS

miércoles, 7 de enero de 2009

MENSAJE DE AÑO NUEVO

ESTA ES VISPERA DE NUEVOS EMPRENDIMIENTOS, DE PROPÓSITOS, DE METAS Y PARA LOS MENOS OSADOS SOLO DE DESEOS. NO CREO QUE UN DIA TENGA QUE SER DIFERENTE DE OTRO, ASÍ PUES, UN 31 DE DICIEMBRE NO ES DIFERENTE A UN 1 DE ENERO., PERO VAMOS A ORDENAR., UN AÑO DURA 365 DIAS Y 6 HORAS (QUE DESPUES SE ACUMULAN Y MARCAN EL AÑO BISIESTO), ESTE ES EL TIEMPO QUE LE LLEVA A ESTE PLANETA RODEAR EN SU ORBITA UNA VUELTA COMPLETA ALREDEDOR DE EL ASTRO SOL. ESO ES UN AÑO, ES UN BUEN MOMENTO PARA PERMITIRSE REVISAR LA PIZARRA PERSONAL, NO QUISIERA QUE ESTO SONARA TRILLADO PERO SI NOS PERMITIMOS UN MOMENTO Y NOS PREGUNTAMOS, ¿QUÉ ES LO QUE CREO?, ¿QUÉ ES LO QUE PIENSO?, ¿QUÉ ES LO QUE SIENTO?, ¿Cuánto EJERCICIO HAGO?, ¿CUANTO DEBO? Y EN FIN SERIAN MUCHAS LAS PREGUNTAS., PERO SI SENTIMOS, PENSAMOS Y CREEMOS LAS MISMAS COSAS QUE CREIAMOS EL 1 DE ENERO DE 2008, ESTO QUERRA DECIR QUE NO HYEMOS AVANZADO NADA (NO HEMOS TRATADO DE EVOLUCIONAR)SI OBSERVAN BIEN ESTAS COSAS NO DEBEN TENER RELACION CON LA VIDA ACTIVA ES DECIR QUE LA CRISIS NO ES PRETEXTO PARA QUE NO LEAMOS UN LIBRO O PARA QUE NO HAGAMOS EJERCICIO O PARA QUE NO PENSEMOS O NOS CULTIVEMOS O EN FIN. YA PASARON 7 DIAS DE ESTE AÑO, LA MAYORIA LOS A DESPERDICIADO NO HACIENDO NADA, RECUPEREMOS ESE TIEMPO , ES MI INVITACION A LA REFLEXION PARA MEJORAR NOSOTROS MISMOS. ASI PUES TOMEMOS LA MEDIDA DE EL AÑO PARA VER CUANTO PODEMOS HACER MIENTRAS LA TIERRA LE DA LA VUELTA AL SOL.